Carpinteros y Pintores en la Techumbre de la Catedral de Teruel
13. Enero 2010 | Por José Antonio Tolosa Urieta | Categoria: Patrimonio arquitectónicoSi interesante resulta el ciclo de “la Pasión” dentro de la temática religiosa en las pinturas con que se decora la techumbre de la catedral de Teruel, no menos lo es el tema de los oficios. Destacan dentro del mismo dos series o ciclos dedicados a carpinteros y pintores. Ambos se localizan en los aliceres de la sexta sección.*
En el correspondiente al lado izquierdo se puede ver la más completa representación de las labores de carpintería en la Edad Media que se conoce en la Península. En nueve cuadrados que alternan fondos rojo y verde oscuro se van desarrollando, como si se tratase de una tira de comic, diversos trabajos relacionados con la construcción del artesonado.
En todos los casos los obreros visten una especie de mandil de peto, parecido a un pellote, con falda hendida. Alternan los de color rojo y azul con listado rojo en el segundo caso y azul en el primero. Debajo llevan camisas blancas bordadas en la bocamanga y calzas del mismo color. Yarza apunta la probabilidad de que se trate de obreros moros. El mandil del joven que reparte agua en la escena central es de un solo tono.
Comenzando por la izquierda, en el primer cuadrado se ve a un obrero apoyado con la mano izquierda sobre una larga madera que descansa sobre el banquillo sustentado por dos caballetes, con una especie de azuela grande en la derecha con la que parece estar refinando la madera.
En el segundo, el operario está a caballo sobre la madera con una azuela en la mano derecha con la que debe de estar labrándola como paso previo al refinado de la escena anterior.
A continuación, dos obreros extienden sobre la madera, que reposa en el banquillo, una especie de cinta de medir.
La siguiente escena muestra a un tallista a caballo sobre la madera y el banco manejando un cincel y un martillo mientras talla lo que parece la cabeza de un águila al final de un madero que podría corresponder a uno de los canes sobre los que reposan los tirantes.
En el cuadrado central se representa a un joven sonriente sosteniendo en un raro y forzado cruce de brazos una botella tripuda en su mano izquierda y en la derecha un pequeño cuenco, ambos de color rojo. En el suelo, a la derecha, se ve lo que parece una garrafa. Es probable que se trate de un ayudante que está ofreciendo agua a los maestros fusteros de los laterales.
La primera de las cuatro escenas siguientes presenta a un obrero de pie con la mano izquierda sujetando una azuela que apoya en la madera sobre el banquillo. Con los dedos índice y corazón de la mano derecha levantados parece indicar al joven de la escena anterior que quiere agua o licor del que reparte, o bien la cantidad que debe de servirle.
En el cuadrado contiguo dos operarios están montado la “A” que forma transversalmente la estructura de par y nudillo de la techumbre. Ambos van provistos de mazas. El primero subido en uno de los pares parece estar acoplando su unión con el contrario, mientras que el segundo sujeta con la mano izquierda el nudillo a la vez que ajusta su unión con el par sobre el que está su compañero.
El obrero de la siguiente escena está devastando, con una azuela de largo mando que sujeta con ambas manos, una madera que reposa en el suelo en la que apoya el pie izquierdo.
Finalmente, dos hombres están serrando longitudinalmente un largo madero que apea inclinado en un caballete. Uno de ellos está de cuclillas en el suelo mientras que el otro se apoya en el tablón sujetando ambos la sierra con las dos manos.
Así como en la parte superior del alicer de la izquierda de esta sección se desarrolla el ciclo de los carpinteros, en los cinco primeros espacios del friso del lado contrario se ha representado el trabajo de los pintores que decoraron el artesonado.
Los dos rectángulos de la derecha lo ocupan sendos animales mitológicos fuera de tema y colocados para completar el espacio. Dentro de estas cinco escenas hay que distinguir dos grupos, el primero correspondiente al oficio de pintor propiamente dicho que se desarrolla en tres de los espacios: el primero empezando por la izquierda, el tercero y el cuarto. Un segundo grupo lo conforman las escenas segunda y quinta, sobre las que todavía no hay una opinión unánime en cuanto a lo que quieren representar, e incluso sobre si se deben de encuadrar dentro de este ciclo, aunque su situación junto a las otras tres hace pensar que se hayan querido incluir, además de las tareas propias de la preparación y ejecución de la pintura, otras relacionadas con la misma como el pago de los trabajos o la compra de materiales.
Comenzando la descripción de las escenas por la izquierda, en la primera de ellas aparecen tres personajes. El de la izquierda, que viste saya larga de color oscuro, está sentado sobre un banquillo y pinta una de las tablas de los faldones de la techumbre con motivos heráldicos. A la derecha, otro personaje vestido con saya y una especie de túnica sin mangas blanca y listada está pintando, también sentado en un banquillo, otra tabla en la que aparecen escudos con las armas de la Casa Real aragonesa. Ambos trabajan sosteniéndose una mano con la otra, lo que debía de ser la forma habitual de pintar en la época. Aunque por la indumentaria se ha supuesto que eran mujeres, en realidad son hombres, ya que llevan el tocado masculino con mechón en el flequillo. Es posible que se trate de maestros pintores con su indumentaria de trabajo. Entre ambos, la figura de un joven de pie que viste falda azul hendida y que gira la cabeza hacia el pintor de la izquierda mientras sujeta con los brazos extendidos un botellín en la mano izquierda y una copa en la derecha que parece ofrecer al pintor de este lado. Para Yarza está postura indica que, aunque está sirviendo bebida a uno de los maestros, no desatiende al otro.
En el tercer recuadro una mujer de pie que viste túnica de encima con escote en las sisas tipo pellote de color azul y con el cabello cortado en recto, se inclina y extiende color rojo sobre una tabla preparada de blanco que apoya en un banquillo bajo.
En la siguiente escena, una mujer extiende colores, tal vez prepara las mezclas, sobre una tabla. Viste saya larga y lleva el pelo largo cortado en recto. Tiene la cabeza girada hacia un hombre que se le acerca con un cuenco en la mano izquierda mientras señala con el índice de la derecha extendido como indicando que se lo llene.
En el segundo recuadro podemos ver la primera de las escenas que parecen no encajar del todo con las labores de pintura. En ella se representa a un joven con el cabello revuelto, vestido con saya hendida de color oscuro con listado rojo y claro tipo oriental, que tiene la mano izquierda extendida mientras señala con el índice de la derecha. En el centro un personaje que viste falda hendida, gesticula con ambas manos mientras se dirige al hombre de la derecha en aptitud que parece de enfado. Este personaje viste una especie de tabardo con capuchón, abierto en el lado izquierdo por el que extiende el brazo como tratando de hacer comprender algo, mientras mira con gesto serio a los otros dos. Tanto podría tratarse de la compra de materiales como de una discusión por conflictos laborales como sugiere Novella. Para Yarza los gestos enérgicos con que se han representado los personajes hacen pensar también en una discusión. Así, la mano cerrada con el índice extendido que exhibe el hombre del centro es un indicativo de querer explicar algo, mientras que el puño cerrado es señal de enemistad u oposición. La mano extendida por completo del hombre de la capucha es sinónimo de decisión y firmeza de posición a pesar de la actitud, al parecer hostil, de su interlocutor.
En el quinto recuadro aparecen dos hombres El de la izquierda viste túnica talar oscura y manto ocre plegado sobre el brazo derecho en cuya mano extendida lleva lo que parece una bolsa de monedas, mientras con el índice extendido de la mano izquierda señala al suelo con el brazo extendido. El otro personaje parece reclamar algo con el brazo izquierdo extendido y el índice de la diestra extendido con el puño cerrado como amenazando o reclamando a su interlocutor. Al igual que la segunda escena, tampoco esta clara su relación con el tema de los pintores, a no ser que por la bolsa de dinero que porta uno de los hombres se trate de la compra de materiales.
*A efectos descriptivos la techumbre se ha dividido en ocho secciones correspondientes a otros tantos espacios que se generan entre los tirantes, comenzando la numeración por la más próxima al altar mayor. Los aliceres o estribos son las piezas de madera corridas colocadas en la parte inferior de la armadura, que sirven para repartir el peso y el empuje horizontal a los muros.

















