Presentación del libro “Bestiario Ilustrado de Aragón”

24. Febrero 2009 | Por Ferran Marín i Ramos | Categoria: Cuentos, leyendas, refranes..., Etnografía

Chusé Aragüés, Natalio Bayo, Chema Lera y A. García Omedes.

Chusé Aragüés, Natalio Bayo, Chema Lera y A. García Omedes.

El pasado 23 de febrero tuvo lugar la presentación de la obra “Bestiario Ilustrado de Aragón. Seres Fantásticos”, de Chema Lera, en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. El actó comenzó a las 19.30 horas y el autor estuvo arropado por Chusé Aragüés, editor de Prames, Natalio Bayo, pintor, grabador y dibujante y Antonio García Omedes, fotógrafo y experto en arte románico quien, en palabras del propio autor, inspiró la obra que se presentaba.
“Bestiario” es una colección de 40 ilustraciones que nos transportan al universo mágico de los seres fantásticos y mitológicos, muchos de ellos esperando ser descubiertos en la piedra de los capiteles románicos.
Chusé Aragüés abrió y moderó el acto. Natalio Bayo realizó la primera intervención explicando que los bestiarios eran muy populares en el siglo XII, siendo los libros más leídos después de la Biblia, aunque únicamente estaban al alcance de unos pocos privilegiados. La credulidad no es sólo propia del hombre medieval, pues hasta bien entrado el siglo XIX los monstruos y seres fantásticos formaban parte no ya del imaginario colectivo sino de la vida misma de nuestros antepasados más recientes.
Es de destacar la imagen del dragón que aun hoy simboliza y representa el mal, sin duda por influjo de la tradición cristiana.
El bestiario viene a representar también la relación entre el hombre y el animal. El pintor primitivo creía tener un poder mágico sobre las presas que dibujaba, la perfección de sus formas simples era fruto de la observación continuada. Hoy la publicidad explota la imagen del animal para seducir al posible comprador y el hombre moderno se sigue sintiendo “como pez en el agua” cuando disfruta de su medio y sale huyendo “con el rabo entre las piernas” cuando fracasa. Un indicio quizás de que no hemos perdido del todo la esencia animal.
Antonio García Omedes tomó el relevo a Natalio Bayo y comenzó exponiendo que el arte románico nos ha legado la visión, la contemplación de esos seres que en absoluto eran fantásticos, pues la gente realmente creía en su existencia. Omedes invitó a escuchar, a mirar con atención cada rincón de un bosque, cada piedra, sin prisas…
La naturaleza ha perfilado sus propios monstruos en forma de relieves imposibles y sombras fascinantes. Por ello no es casual que los monumentos megalíticos, las ermitas y aquellos puntos naturales destacados estén tan próximos entre sí. Un claro exponente es Loarre, en donde se han encontrado unos enterramientos datados 5000 años a.C. que hoy miran al castillo, entonces un soberbio promontorio.
Volviendo al románico, la cripta no es sino la perfección de la primitiva caverna, un lugar de recogimiento… y de penitencia, siempre bajo la atenta mirada de seres como el basilisco, cuya mirada podía matar a quien osase mirarle. Sólo el gallo tenía suficiente poder como para contrarrestar el poder mágico de esa criatura. Tréboles de cuatro hojas, rogativas, amuletos varios, contribuían en el afan del hombre por atraer la suerte y alejar a esos monstruos horribles.
Chema Lera, autor del libro.

Chema Lera, autor del libro.

Finalmente habló Chema Lera, ilustrador, autor del libro; resaltó el carácter cuasi monacal que adquirió la elaboración de este catálogo mitológico. No en vano los primeros ilustradores fueron monjes. Afirmó que el libro que se presentaba era el resultado de pasear dibujando lo que sus ojos veían, dijo reinventar, reinterpretar lo que el maestro escultor tenía en su cabeza cuando trataba de darle forma, unas formas que nos han llegado con desigual fortuna. Antes de terminar su breve alocución manifestó sentirse contínuamente sorprendido, pues había aprendido a admirar la belleza de lo diferente.
Uno de los asistentes le preguntó cuál de todas era su ilustración favorita, Chema eludió decantarse por un ser en concreto y mencionó al dragón, por su carga simbólica y a las sirenas (mujer con cuerpo de ave) y a las nereidas (mujer con cuerpo de pez) porque le llamaba la atención el hecho de que el maestro escultor las había creado con el mismo cabello.
Lera recalcó en varias ocasiones que su libro no era un manual de arte, algo difícil de creer con tantísimo arte desfilando por sus páginas.

Un comentario
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  1. He visto la obra, la he hojeado y es realmente fantástica, en sentido figurado y literal. A través de unas imágenes verdaderamente maravillosas, que comparten el necesario rigor académico y un cierto estilo “naïf” deliciosamente ingenuo y delicado, Chema Lera nos introduce en el riquísimo mundo simbólico del arte románico aragonés proponiendo una serie de ilustraciones y explicaciones sobre el imaginario medieval que nos devuelve a las sensaciones y emociones que la sociedad de la época que las gestó y llenó de significado.

    Repito, una obra extraordinaria.

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